Egolatría Social

Por: Nefmex

En mi personal vocabulario, los "power rangers" son los homosexuales que participan en movimientos en promoción y defensa de los derechos de la comunidad LGBT, siempre dispuestos a ofrecer ayuda y orientación sobre lo que es ser uno de nosotros.

La lucha principal de los power rangers es contra la homofobía, el desprecio y discriminación de los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgéneros por parte de otros grupos, algunos dentro de la comunidad LGBT. Sobre estos casos de ataques en contra de personas con diferente orientación sexual, aprendí algo muy interesante esta semana, producto del contacto con uno de esos seres que dedican su vida en la defensa de nuestro derecho a discernir.

Hace apenas unas semana tenía una idea bastante clara sobre la discriminación hacia nosotros los homosexuales, decía que, aunque conocía de casos particulares y sociales, decía que a mí no me afectaba porque no me sucedía en tercera persona. Propio del egoísmo humano, y en mi caso más, es pensar usando la frase "después de mi, que arda Roma": si no me pasa, es que nunca sucedió.

Acá, cae una palabra de perfecta sincronía: ego. ¿Qué tiene que ver el ego con esta situación? Sencillo: aunque podamos sentir empatía por las situaciones buenas o malas que nos rodean, el sentimiento más profundo y arraigado que experimentamos es el egoísmo. Todo cuando nos crea bienestar, desde el amor a la amistad, es movido por las ganas de hacernos sentir bien a nosotros en todo momento, y, de nuevo a mi modo de ver, esto no significa que sea algo malo a pesar del uso de tan "malvado" término como el egoísmo; ¿acaso no somos nosotros los interesados en sentirnos bien?

Plantear al egoísmo como la causa centro primera de nuestra más recónditas y personales emociones afectivas y empáticas es bastante lógico, ya que en todo momento la intención del ser social está puesta en, de su entorno, crear los vínculos necesarios para ser feliz. Los amigos, el amor, la familia, el trabajo y las posesiones son causa y efecto del más puro -y verdadero- deseo de alimentar nuestro ego: tenemos amigos porque nos agrada estar con ellos, porque nos dejan algo y porque a ellos les gusta pasar el tiempo con nosotros; sentimiento egoísta del "yo, yo, yo"; amamos a una persona porque la queremos para nosotros, porque deseamos que toda la dicha que causa sea de nuestra propiedad; compramos cosas, por más "necesarias" que sean, para satisfacer nuestra "necesidad" de vivir con ellas... yo, yo, yo quiero y por tanto lo obtengo.

Regresando al tema de la homofobia, a mi hermanito Gustavo le sucedió una tragedia durante sus vacaciones conmigo en Cancún: su novio resultó víctima de un crimen de odio contra homosexuales en Puebla, fue asaltado y golpeado salvajemente dejando su rostro bastante lastimado. Mi hermanito sufrió mucho por eso, lloró y sintió impotencia al no reconfortar a su novio tras la situación. Esto trajo a colación en mi mente lo que pensaba sobre los ataques contra nosotros, la homofobía presente pero no "en persona".

Haciendo uso del egoísmo, el ataque contra el novio de mi hermanito abrió una grieta en la burbuja de mi vida, de antes decir que nunca había sentido un ataque de homofobia ahora siento empatía por la situación de Gustavo, ahora conozco una consecuencia a primera mano al reconfortarle tras sus lágrimas y sollozos: en otras palabras, ese caso de homofobía también hizo efecto en mí, también fui atacado; fue un daño colateral a Nef.

Con todas sus palabras hago uso del egoísmo para sentir empatía ante la situación. Un ataque contra un ser humano también nos hace vulnerables indirectamente, ¿cómo decir ahora que nunca he sufrido una consecuencia de la homofobía si mi hermanito chilló por el caso de su novio? La situación reafirma mi sentir sobre el uso correcto del ego, sobre desterrar el mito de que las personas egoístas somos malvadas perse. Sentir, experimentar, conocer y hacer son recursos del ego humano para ser... eso, un humano; amar a un amigo o pareja es alimentar nuestra autosatisfacción, no tanto por el gusto de amar a otro ser, estamos siempre dispuestos a crear, en primer lugar, nuestra felicidad.

La homofobía, para este caso, viene a crear un vínculo, malvado, feo y dañino entre dos seres humanos, un lazo que desvela una importante lección de la vida para un homosexual como yo: tal vez nunca nos han dañado en primera persona, pero el permitir que otro miembro de la comunidad LGBT caiga víctima, es dar pie para que algún día, lo mismo nos pase a nosotros.

Así, el egoísmo no es un sentimiento que deba ser reprimido sino fomentado en su expresión más pura: la satisfacción de nuestros deseos y necesidades para ser felices; encontrar el punto en que el "yo, yo, yo" se lee más allá del pronombre y descubre que, para que "yo sea feliz", necesitamos la ayuda de todos los que nos rodean.

Sugerencias y lo que quieras expresarme, porfa manda un correo-e a: nefmex@drip.com.mx

P.D. Dedicado a mi hermanito, Gustavo Barrientos.

 

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