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El error de quien yerra.Por: Nefmex |
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Meter la pata no es exactamente el fin del mundo, es una enseñanza y aprendizaje que asegura como mínimo que algo mejor saldrá a la próxima. Siempre que leía el consabido dicho "el que no ha cometido errores es que nunca ha tenido éxito" lo mandaba a volar diciendo que me resultaba en una más de las taradas frases de un libro de superación personal pero, ¡oh calamidad! Encontré su santo significado.
Cometer un error es parte de nuestra vida como seres humanos, nuestras actividades carecen del sentido mecánico del instinto y por tal, nunca es igual hacer la misma actividad -¡válgame la expresión!-. La riqueza de nuestra mente nos permite ver diferentes formas y aspectos de una misma situación y por tanto, experimentar métodos para resolver o darles cauce, no siempre con éxito pero sí con una cierta "inventiva", aunque no salga como esperábamos.
El ser -pertenecer a la raza- humano conlleva una tremenda carga de pruebas y errores que ponen en jaque nuestra capacidad para mejorar constantemente. Cometer faltas en nuestras actividades claro que conlleva consecuencias que afrontamos en diferente grado dependiendo del yerro, sin embargo el principal resultado de cometerlo es el aprendizaje, la capacidad de ver que las cosas tienen un punto de vista diferente al cual no le habíamos puesto atención con anterioridad.
¿A qué se debe esta casi apología del error? ¿Por qué nos enfrascamos en una idea que parece no tener gran sentido? Pues, la verdad, es una forma de darle armas a nuestra mente en contra del enemigo egocéntrico que tenemos dentro y el cual se dedica -en la mayoría de las personas- a trastocar nuestra mente y hacernos caer en instante de mal humor y pesimismo sobre lo que somos y hacemos.
No somos robots
Parte de nuestro ser social nos hacer intentar ser una "persona sin errores", "libre de faltas", poniendo una alta cantidad de estrés en nuestra mente que obviamente lo único que causa es que... bueno, metamos más la pata. De manera personal -como este artículo que NO es de Historia, jeje- nuestras presiones sociales y filosofía un tanto mercantilista nos pone en gran estado de defensa y autodefensa: queremos que nos vean como indispensables y a su vez deseamos vernos como irreemplazables para darnos una importancia vacía y sinceramente, poco humana.
La perfección -el no cometer errores- es de entrada un objetivo inexistente y utópico: nuestra naturaleza humana nos hace propensos a experimentar en busca de resolver los problemas y tal crea la variable de la incertidumbre y de ahí, el error. ¿Por qué negar nuestra propia naturaleza queriendo imitar a la nada? No apoyo con esto la falta de cuidado y búsqueda de un trabajo bien hecho, pero sí evitar las complicaciones innecesarias y la tensión en nuestros seres.
Debemos comprender que equivocarnos es parte de nuestra forma natural de ser: si metimos la pata, la sacamos y seguimos adelante cuidando de no caer nuevamente; evitar el traer a la mente el momento de nuestro error y enfocarnos en qué fue lo que lo produjo para ahora sí tener más cuidado y evitarlo. No somos robots, no estamos "programados" para realizar una simple rutina y lograr un resultado mecánico; nuestro cerebro necesita de experiencias para no sólo evitar el error sino entender su origen, consecuencia y forma de evitarlo.
Por tal, considero que la filosofía social del trabajo debe enfocarse en maximizar la experiencia positiva del individuo, hacer notar cuando las cosas no salen en la forma esperada pero esto de manera proactiva, usando el error como una experiencia y no como un señalamiento opresor de la confianza. Evidentemente el primer "jefe" que debe poner en práctica este método es uno mismo, dejando a un lado los constantes auto-reproches y usando la cabeza para aprender del error y no, como muchos hacen, vivir en él por miedo a descubrir que estaban en un error.
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